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Más que nada.: Una mirada al drama familiar de un joven adicto.

Muy pocon pocon de películas tipo familiar, pero este drama removió cada emoción de mi ser, desde alegría, pasando por el enojo, la tristeza, la desesperación, la intimidante incertidumbre y otras que si nombro no termino. Todas reunidas en la misma habitación viendo esta película.


Viví cada emoción de los personajes, la desesperación de ese padre, la desesperanza y vergüenza de ese hijo. La incertidumbre de la segunda esposa, la tristeza de la madre, y hasta la confusión de ese hermano menor 😭


Y es que abordar el tema de la drogadicción no es muy común, no de la forma en que te lo muestra la película "beautiful boy: siempre serás mi hijo".


Siendo sinceros cuando vemos a una persona con este tipo de problemas en la calle, si a caso pensamos: jum, cómo pudo terminar así. Pero no pensamos más allá. De seguro tiene familia, absolutamente debió ser un hermoso bebé que trajo en su momento alegría a su hogar, ¿dónde estarán sus padres ahora?, ¿qué vivió para estar en esta situación?, ¿Fue a rehabilitación?


La película muestra todo el esfuerzo de ese padre por recuperar a su hijo adolescente, extrovertido, de buenas calificaciones y feliz, del mundo de las drogas. Mientras pensaba que su hijo fumaba marihuana solo por diversión, éste logró por largo tiempo ocultar su adicción a la metanfetamina. 


Al tiempo se logra explicar el efecto que este tipo de drogas hace a tu cerebro, y porque crea en quienes la consumen una necesidad de más.


Ver como un padre sale de noche a buscar a su hijo que no regresó a casa, cómo realiza llamadas a hospitales para saber si se encuentra en alguno, dialogar, pagar rehabilitación, devolver la confianza (creo que fue lo más dificul, pues te embargan la incertidumbre de su tu hijo lo volverá a hacer), perder la confianza y la esperanza.


Mirando desde la barrera es fácil decir que si no quiere ayuda, que se pierda. Pero mirando desde dentro, como me sentí yo viendo esa película, es diferente.


Ningún padre quiere que su hijo se pierda en las drogas, pero también debemos estar informados y preparados.


Me llamó la atención los siguientes puntos:

☑️Cuando ya no estoy drogado me avergüenzo de lo que he hecho, y para no acordarme me vuelvo a drogar.

☑️Mi vida es cotidiana y aburrida.

☑️Es una elección.

☑️Siento un vacío tan grande en mi vida.

☑️No eres drogadicto ni alcohólico, esa es la forma en que afrontas tus problemas. Ahora sí, piensa cuál es el problema.


No te cuento más, porque quiero que la veas 👀🎬


Lo cierto es que la drogadicción ataca sin distinción de sexo, raza, edad, posición económica. Ataca sin importar si eres querido o no. Ataca sin dejarte regresar de ese oscuro abismo, de dónde solo se saldrá con acompañamiento, pero más que todo, con voluntad del principal implicado.


Citando a mi esposo y sin querer sonar religiosa, existe en las personas un vacío con la forma de Jesús, y puedes meter en ese vacío todo lo que quieras: drogas, alcohol, trabajo, amigos, familia, educación, literatura, pero solo será llenado por la figura correcta.


El vacío existencial que muchas veces lleva a las personas al consumo y abuso de drogas debe ser tratado, hablado, controlado, y llenado.


Basta ya de padres presentes con espíritu ausente, nuestros hijos necesitan padres comprometidos, conscientes, que escuchen, que aborden, que amen, que amen de la manera correcta.

Urge llenar el tanque emocional de nuestros hijos 🙏

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